El Análisis de Estudios Independientes Logra el Consenso en Emisiones de CO2 Bruto de la Deforestación Tropical

DOHA, Qatar--()--La Unidad de Servicios Ecosistémicos de Winrock International (WI) y Woods Hole Research Center (WHRC) hoy anunciaron que llegaron a un consenso científico sobre las emisiones de dióxido de carbono bruto (CO2) de la deforestación tropical. El análisis proporciona una pieza crucial de información que ahora permite a las autoridades establecer con seguridad los objetivos de reducción de emisiones sobre la base de parámetros de referencia derivados científicamente.

“Progreso hacia un consenso sobre las emisiones de carbono derivadas de la deforestación tropical”

El nuevo consenso sobre las emisiones de CO2 bruto de la deforestación tropical surge del análisis de dos estudios independientes revisados por pares publicados por WI y WHRC a comienzos de 2012 en Ciencia y Cambio Climático en la Naturaleza, respectivamente. Estos dos estudios originales (los cuales no fueron coordinados) en un principio parecían diferir ampliamente sobre la cuestión de las emisiones brutas de la deforestación tropical. Pero después de que ambos equipos de investigación se reunieron para discutir e investigar sus conclusiones individuales, descubrieron que los estudios iniciales fueron muy consistentes cuando las disparidades en el conjunto de datos, las metodologías y los marcos de tiempo fueron refactorizadas.

El análisis de los dos estudios originales, publicados hoy por WI y WHRC, y titulados: “ Progreso hacia un consenso sobre las emisiones de carbono derivadas de la deforestación tropical” – (Progress Toward a Consensus on Carbon Emissions from Tropical Deforestation), concluyeron que al contabilizar los mismos depósitos de carbono y plazos de tiempo, sus estudios iniciales coincidían en que las emisiones brutas de la deforestación en las regiones tropicales aportaban alrededor de 3,0 gigatoneladas (Gt) de CO2 por año a la atmósfera del 2000 al 2005.

“Con este nuevo consenso científico y la reconciliación entre nuestros dos estudios independientes, las autoridades cuentan ahora con un punto de referencia imparcial e histórico a partir del cual se pueden establecer los objetivos para la reducción de emisiones de la deforestación tropical y el progreso puede ser medido,” manifestó Nancy Harris, autor principal del estudio de WI y especialista en carbono y uso de la tierra en WI.

Alessandro Baccini, autor principal del estudio de WHRC y científico asistente en WHRC expresó: “Ambos estudios iniciales ofrecen distintas maneras de medir la deforestación tropical. Pero el hecho de que pudiéramos reconciliar estos estudios a través de conjuntos muy diferentes de datos y metodologías, debe proporcionar seguridad a las autoridades de que pueden actuar con la ciencia de su lado.”

La deforestación y la degradación tropical son consideradas importantes contribuyentes de los gases de efecto invernadero que causan el cambio climático. Los esfuerzos por promulgar las políticas y programas de la REDD (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques) están dirigidos a garantizar la retención del carbono almacenado en los bosques, la conservación de los bosques, la gestión sostenible de los bosques y el aumento de las reservas forestales de carbono, junto con otras iniciativas.

El análisis conjunto afirma que: “Los negociadores de la REDD dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés) han discutido previamente, pero evitado hasta el momento, el establecimiento de una meta específica para la reducción de las emisiones. Otros grupos que incluyen a la Comisión Europea, el Grupo Informal sobre Finanzas para REDD+ y el Informe Eliasch del Gobierno del Reino Unido, han confluido en torno a una meta de reducción de la deforestación tropical al 50% para el 2020, pero el punto de referencia sobre el cual debe evaluarse este objetivo es poco claro. Logrando el consenso dentro de la comunidad científica de que las emisiones de la deforestación tropical entre el 2000 y el 2005 fueron 3,0 ± 1,1 Gt CO2 año-1(0.8 ± 0.3 Pg C año-1), los investigadores han dado un punto de referencia imparcial e histórico a las autoridades para utilizar en la discusión de un acuerdo sobre el objetivo de reducción de las emisiones brutas de la deforestación tropical a valores inferiores de 1,5 Gt CO2 año-1 (0,4 Pg C año-1) para el 2020.”

El análisis de WI y WHRC no llegó a un consenso sobre las emisiones de CO2 fuera de la deforestación, tales como degradación forestal, cambios en el uso del suelo, y las emisiones de suelos minerales y turba. Ambos grupos coinciden en que mejores datos son necesarios para cuantificar de manera precisa los impactos atmosféricos de estos componentes. Estas emisiones por sí solas podrían dar cuenta de otras 2,3 gigatoneladas de CO2 anuales, permitiendo que las autoridades incluyan aún más reducciones de REDD+ si así lo quisieran. Sin embargo, la incertidumbre en torno a este estimado es significativa y no cuantificada, observaron ambos grupos.

“Si las autoridades prefieren usar un objetivo más inclusivo e incorporar otras fuentes de emisión importantes para REDD+, además de la deforestación, entonces el objetivo de 50% aumenta a 2,6 Gt CO2 año-1 (0,7 Pg C año-1) para el 2020,” establece el análisis. .

El análisis fue financiado conjuntamente por la Iniciativa Internacional para el Clima y los Bosques del Gobierno de Noruega (NICFI, por sus siglas en inglés) y la Alianza para el Clima y el Uso del Suelo (CLUA, por sus siglas en inglés).

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